Reseña: Liga de la Justicia #9-14 (Renacimiento)

Desde que Renacimiento hizo acto de presencia la serie de la Liga de la Justicia quedó en manos de Bryan Hitch.

La serie estrella, si queremos denominarla así, en la que uno puede encontrarse a los principales personajes de la editorial, se relanza en manos de un dibujante de trazo espectacular, composición de página agresiva y una narrativa cinematográfica, un verdadero hacedor de blockbuster del noveno arte… al menos esa era la consideración de Hitch, hasta que pudimos ver su irregular trabajo en la JLA de los Nuevos 52 y sus decepcionantes dos primeros arcos argumentales de la serie en Renacimiento.

Hasta ahora la Liga se ha enfrentado a amenazas de grandes proporciones, enemigos capaces de poner en peligro a toda la humanidad, a los que la Liga derrota con mayor o menor fortuna. Dos arcos argumentales completos que no emocionan, que se dejan leer, pero no impresionan en absoluto, pues aun contando con los ases del Universo DC, las historias carecen de emoción real y palpable.

Hitch aplica la máxima del más grande ha de ser siempre mejor, pero en este caso, los resultados no son los esperados. ¿Cómo ha de ser una serie de la Liga de la Justicia? Debe ser épica, intensa y espectacular, con grandes dosis de acción, pero sin apartarse nunca de la caracterización, genuina y pura, para que podamos sentir al grupo, al equipo, a los amigos en los que la relación que los une se va consolidando poco a poco. Hitch se centra en exceso en el área más heroica del grupo, con historias que han ganado mucho respecto a sus primeros arcos, pues en medio del conflicto nos regala momentos en los que los protagonistas interaccionan entre ellos más allá del problema que han de resolver conjuntamente. Eso es un avance, un paso firme a la hora de conectar más emocionalmente con la historia y los personajes, pero queda mucho por hacer todavía.

Hitch no se hace cargo del guion en todos los arcos, siendo sustituido por Sea Fontana y Tom Defalco, en la historia dedicada a Jessica Cruz que viene a recordarnos de lo que Hitch adolece en su trabajo. No es necesario convertir la obra en una sucesión de diálogos para conseguir acercarse a ese equilibrio entre caracterización y acción. Hitch se desgañita dándonos pistas y haciendo comentarios sobre un mal externo que se acerca, dejándonos con la duda de si se refieren a las maquinaciones de Manhattan como arquitecto malévolo de los acontecimientos, visto en el especial Renacimiento, o a algo o alguien nuevo. Sea como sea, esta claro que algo grande viene, pero tal vez no se debería decir tantas veces, ya que al final termina por perder su efectividad.

Vicios de dibujante con exceso de ideas, al que le cuesta encontrar el equilibrio interno y plasmarlo en su proyecto con la Liga de la Justicia. En definitiva, la serie de la Liga de la Justicia intensifica su eficacia, no así su eficiencia, pero resulta ya una serie atractiva con puntos que resultan interesantes a los aficionados al grupo. No es la serie que nos gustaría, pero es mejor serie que hace un año, lo que permite poder disfrutar del grupo por excelencia del Universo

DC. Fuente: Zona Negativa

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